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viernes, 14 de mayo de 2010

Eyjafjallajökull 16 Revisited

Será un acontecimiento histórico para el planeta y supondrá una esperanza para muchos seres humanos

Leire Pajín

Leire Pajín hizo una clara e inequívoca alusión a este blog y sus dos autores, aunque un ojo no entrenado probablemente pensará que se refería a la coincidencia de las presidencias de Obama en los EEUU y Zapatero en la UE. Nada más alejado de la realidad.

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Mira, me dijo ella señalando la televisión, el espacio aéreo de Reino Unido está cerrado por las cenizas de un volcán Islandés. Bah, contesté con desprecio, no creo. Era nuestra primera mañana en Edimburgo y mi única preocupación por el momento era decidir si me iba a hacer dos tostadas de nutella, una de nutella y otra de mermelada, o dos de mermelada. En caso de elegir una de las dos últimas opciones entraba en juego la variable sabor de la mermelada y sus múltiples combinaciones: ¿fresa, frambuesa, melocotón, juntos, revueltos, colchón de mantequilla sí o no? Cuando mi cerebro terminó de procesar esa nada desdeñable cantidad de datos (el resultado no lo recuerdo), me interesé por los breves titulares que se desplazaban por la parte baja de la pantalla: ella tenía razón, maldita sea. Bueno, no pasa nada, estamos aquí hasta el domingo, la nube en dos días se pasa. Esta última frase aprovechó algún vacío teórico de la física y se reprodujo indefinidamente hasta llegar a los oídos de algún alto cargo de Ryanair, Aer Lingus o Transavia. EN DOS DÍAS SE PASA, PASA, ASA, SA, A. La carcajada de ese trabajador también se reproduce y resuena en mi cabeza desde entonces, quizás aprovechando el vacío.

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Ser perroflauta y mochilero en el siglo XXI es bastante más cómodo y accesible que antes: el componente ideológico y la filosofía se mantienen intactos, las infraestructuras mejoran sustancialmente. El hostal en el que nos hospedamos presumía de ser el más “funky” de Edimburgo, y estaba decorado con murales psicodélicos, colores intensos, figuras distorsionadas y portadas de The Clash, Iggy & The Stooges y Sex Pistols. Todo muy punk. Claro que también estaban Bob Dylan y Johnny Cash. Conviviendo con todo esto, y en perfecta armonía, los ordenadores con acceso libre a internet, el wifi gratis en todo el edificio, los portátiles disponibles para navegar mientras te sentabas en los sofás del bar del propio hostal, la wii, la sala del proyector con chorrocientas películas, el billar. Todo muy punk, vaya.

Do it yourself!

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¿Qué coño? Hemos llevado estas maletas en todos nuestros vuelos y siempre han ido de mano. No, pero es que este vuelo Edimburgo-Cork es “regional”, las medidas permitidas son menores que las habituales, nos dijo la señorita de Aer Lingus con cara de zorra amargada. Son 15 libras, gracias por elegirnos, buen viaje, saque la tarjeta de crédito. Los momentos de espera fueron de una melancolía especial, teñida de una decadencia crepuscular, no sólo porque el aeropuerto estuviera desierto, vacío de sus habitantes postmodernos en tierra de nadie, sino porque, en efecto, estaba anocheciendo. Y el avión apareció, y también era pequeño como las maletas de mano permitidas y tenía hélices, algo inquietante en estos tiempos que corren. Y nosotros comimos las últimas galletas en tierras escocesas.

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Oye, que leo en internet que Ryanair ha cancelado definitivamente todos sus vuelos hasta el martes. No podemos ir a Berlín. Cambio de pestaña, mensaje de Vázquez en tuentis: La cosa se está poniendo fea. Estamos en el aeropuerto pero no está claro que vayamos a salir. Contesto: Nuestro vuelo del domingo se ha cancelado, estamos atascados en Edimburgo. Cosa chunga, de ese vuelo a Berlín nos devuelven la pasta, pero el de ahí a Ámsterdam, y el de Ámsterdam de vuelta a Cork no están cancelados, no tenemos derecho a nada, somos la última pieza de este macabro efecto dominó. Y los hostales, más de lo mismo. Vaya chasco, esta gira europea había sido planificada con preventiva antelación, milimétrica precisión y exquisito mimo por los pequeños detalles, amén de una completa documentación de situación de aeropuertos, medios de transporte, lugares a visitar y acertados timings, puestos a usar palabrería anglosajona del mundo de la publicidad, que siempre aporta coolitud. Pero todo este plan había un vacío: el designado al plan en Berlín. ¿El motivo? Allí, Vázquez y yo nos íbamos a reencontrar tras tantos meses, íbamos a fundirnos en un abrazo, íbamos a llorar de emoción, iba a ser nuestro guía de la otrora dividida capital teutona, iba a iluminarnos y, llegado el momento, iba a darme una colleja como sólo él sabe y me diría: actualiza con más frecuencia, cabrón, deja de decepcionarme (más). Así, con el paréntesis. Pero yo le quiero.

Veo a Vázquez saludar desde Alemania, dice ella, sigue igual de guapo.

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Fue gracioso que durante los primeros días, aún con esa inocencia innata, esa ilusión por conocer tres ciudades europeas en diez días, degustábamos poco a poco las obras que nos acompañaban, El Túnel y Pedro Páramo, con timidez, limitándolas sólo a largos viajes, temerosos de quedarnos sin lectura antes de que nuestro periplo europeo terminara. Cuando tuvimos que bajar a la recepción para anunciar que, por tercera vez, íbamos a quedarnos otro día más, y uno más, y otro más, y a ese día le sucederá otro día más, ya se nos había quitado la tontería y devorábamos las guías de viaje, un libro de listas (e.g. “Top 10 singles de cantantes solistas en UK en 2004”, “Los estados con mayor cantidad de gasolineras por habitante”) y hasta uno de una tal Åsa Larsson. Malo, muy malo, malísimo, dijo ella (ella, no Åsa Larsson), pero quiero saber qué pasa.

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Lo remarcable o triste o doloroso no es que estuviéramos stuck inside of Edinburgh with the volcanic ashes again durante una semana, ni el vasto tiempo que tuvimos para visitar todos sus maravillosos recovecos, sus calles medievales, todas deslumbrantes y oscuras a la vez, sus edificios, cada cual más majestuoso que el anterior. En cierta manera se parece a San Sebastián, me dice ella, es pequeña, hay dos montañas alrededor, los edificios son similares, el color de la ciudad es el mismo. Es cierto: sin duda, lo más parecido es el color, jamás se me habría ocurrido una comparación más acertada. En cualquier caso, no importa que visitáramos el castillo, la National Gallery, el Museo Nacional de Escocia, los dos museos de arte moderno, el Leith Walk, el jardín botánico, Carlton Hill, Arthur's Seat, la Royal Mile, Grassmarket, el parlamento de Escocia, Rosslynn Chapel, Princess Street (diez veces al día), los jardines de Princess Street, me jode que la estatua de Sherlock Holmes la hubieran quitado por obras, cabrones, Bobby, el perro de Grey Friars, Elephant House (si J.K. Rowling se insipiró y dio el pelotazo yo también puedo). Sin duda, lo más remarcable y triste y doloroso y frustrante de todo el viaje es que fue el viaje en el que casi nos encontramos Vázquez y yo, y es bastante más de lo que jamás soñaríamos en mil vidas estando de Erasmus en puntos tan alejados como Cork y Colonia.

Pasatiempos Cerveza Amarga: ¿cuántas cosas de las que visitamos aparecen en la foto?

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Mientras matábamos el tiempo en la sala de ordenadores, a la espera de novedades, entraba y salía todo el elenco de personajes sin los que, desde luego, la estancia en Edibmurgo no habría sido igual de exótica y reveladora. A mi lado estaba una simpática chica brasileña, con la que al final visitamos juntos varios sitios, que había dejado su anterior vida de fisioterapeuta y de casada para aprender inglés y viajar por todo el mundo. Planeaba su tercera visita a la India y el volcán también le había fastidiado un tour, como a nosotros, esta vez por los países escandinavos. Ella, a su vez, conoció a otras brasileñas, madre e hija, y esta última estaba estudiando en Salamanca y tenía que volver a un examen. En el sofá estaba un argentino que era el prototipo de turista que sólo se interesa por la fiesta, sólo quiere visitar la fiesta de las ciudades, sólo sale de fiesta y el resto del tiempo está de resaca. Su otro amigo argentino, más imbécil aún, se pasaba el día gritando a alguien por la webcam. Mientras apaleaba sin piedad el F5, ella me llamó. Oye, ven, que esta señora me pide ayuda y no tengo ni idea. Me sentí bien cuando enseñé a la mujer a registrarse en una oferta de trabajo, a adjuntar el currículum en el correo electrónico y cuando le sugerí que escribiera unas palabras de presentación. Me sentí mejor cuando, otro día, por el pasillo, me paró y me dijo me fuiste muy útil, sí, sí, muchas gracias. Empecé a sospechar cuando diez minutos después me volvió a cazar en la cocina y me preguntó estás buscando trabajo, estudias, pues deberías buscar trabajo, sí, sí. Adopté actitud evasiva cuando, a partir de entonces, me guiñaba el ojo cada vez que nos cruzábamos. Me ayudaste, sí, sí.

Apple y Bob Dylan: mismo acto de rebeldía, distintas épocas.

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Y leí en internet: Oye, aquí pone que a partir mañana Aer Lingus reanuda sus viajes entre Edimburgo y otras ciudades de Reino Unido e Irlanda. La web nos deja comprar billete para pasado mañana, Edimburgo-Cork, ya en casa miraremos qué podemos recuperar del resto del viaje. Tras dudas, reflexiones, opciones, llamadas a progenitores (papis, papis), lo decidimos: compraríamos esos billetes a precio de caviar iraní. Lo importante era volver. Al día siguiente, los vuelos que supuestamente iban a despegar no despegaron. Bueno, aún tenemos un día de colchón. El día V de vuelo o de vuelta, tras una mañana de angustia, nada parecía cambiar. Cinco minutos antes de salir a por el autobús del aeropuerto y despedirnos de los trabajadores del hostal (que estaban convencidos de volver a vernos horas después, o más bien deseosos), el vuelo seguía correctamente programado. Parece que sí, que nos vamos. Coge la maleta, guárdame la mochila, dame una galleta.

Por fin, se acaba. Vamos, sube al autobús. Me muero de ganas de llegar al aeropuerto y esperar tranquilamente, sin sobresaltos. SIN SOBRESALTOS, SALTOS, ALTOS, TOS, OS, S... resonó en la cabeza de la empleada de Aer Lingus, que nos esperaba en el mostrador.

Los pocos que esperábamos en el aeropuerto parecíamos héroes crepusculares.

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Leire Pajín sabía de la importancia de este encuentro entre Vázquez y Deiviz en Berlín, desde hace tiempo tenía datos actualizados de movimientos sísmicos, indicios de que el Eyjafjallajökull entraría en erupción, pero ocultó la realidad intencionadamente y nos engañó a todos: a Cerveza Amarga, al principal partido de la oposición y a toda la ciudadanía española. Exigimos la dimisión no sólo de Pajín, sino de todo el gobierno socialista en bloque, por incompetencia económica, geológica y aeronaútica.

Soraya Sáenz de Santamaría, por ejemplo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La eclosión del trauma

4 de Noviembre de 1995.

Un hiperactivo e irritante muchachuelo de menos de diez años corretea por la casa después de cenar. Sus padres, exasperados, miran con ansia el reloj, que parece no marcar nunca la hora clave, la hora que hará que esa ciclogénesis explosiva se calme por un rato. Frente al televisor, el chavalín abrirá los ojos, descolgará el labio inferior y se preparará para ver, contemplar, uno de los programas más grandes que ha dado la historia de la televisión española: La noche de los castillos.


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El programa, que debía de tener un presupuesto del copón bendito, se desarrollaba cada semana en un castillo de la geografía española. La mezcla de ingredientes era digna del genio que inventó el Daiquiri (blues). En primer lugar, tres parejas echaban una carrera en todoterreno hasta la puerta del castillo. El camino, por supuesto, estaba trufado de distintas pruebas. En cualquier caso, la primera parte era un poco coñazo. Pero la cremita buena llegaba en la segunda parte del programa: la pareja que hubiera llegado primero al castillo tenía la misión de rescatar a la hija del Rey Folof (interpretado por Anthony Queen, ni más ni menos), que había sido secuestrada por el malo malísimo Thorque. La princesa cada semana era distinta y según leo en wikipedia, la única y más fiable fuente de información en el mundo mundial, fueron princesas señoritas como Sofía Mazagatos, Norma Duval, María Adánez, Anne Igartiburu o, sí, Leticia Sabater.

A partir de ahí comenzaba una aventura, que, desde luego, hacía volar mi ya exacerbada imaginación: la curiosa mezcla de ambientación medieval aderezada con varios anacronismos intencionados poco parecían importarme. Los distintos habitantes del castillo retaban a los concursantes con acertijos, encargos, objetos misteriosos. Los concursantes, por su parte, debían salir del paso con la ayuda de unos discos que indicaban la dirección en la que se encontraba la princesa, un mini ordenador portátil que llevaban enganchado al pecho con velcros... Además, tenían que recolectar todo el oro que pudieran, ya que al final de la fase había que fundirlo para crear la enorme llave con la que se abría la celda de la princesa. Existía un tiempo límite antes de que ésta fuera ejecutada, por lo que la tensión siempre estaba en el aire, aumentada por las apariciones esporádicas de Torque, acompañadas de una música y efectos de sonido que me acojonaban cosa fina. Eso sí, era más lento que su caballo (el del malo) y pocas veces cazaba a los concursantes.



Los seis primeros minutos de programa, en los que se explican más o menos todas las fases del mismo.


En resumen, mi afición por este programa fue tan obsesiva que comencé a pedir libros sobre castillos, que memorizaba mejor que los estadios de los equipos de fútbol (lo habitual en los niños de mi edad): Loarre, Belmonte, Coca, Manzanares del Real, qué míticos eran, joder. Además, obligaba a mis padres a desviarnos en vacaciones para ver algún castillo que pillara de paso, mi madre llegó a fabricarme un miniportátil con papel (y era acojonante) y mi abuelo me regaló la llave más grande que encontró por casa, haciéndome el niño más feliz y proto-friki del planeta. Y sí, yo jugué a esto en el patio del cole.


Programa de 2 horazas completo, por si alguien se aburre y le entra la vena nostálgica.


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4 de Noviembre de 1995. Más tarde.

Pero esa noche, los padres de nuestro joven y aventurero protagonista, no sabían que la caja tonta no sólo no iba a amansar a su fiera, sino que iba a causarle un trauma de por vida, una herida aún no cicatrizada, un portal al infierno mal cerrado. El incómodo silencio de la sospecha reinaba en la sala hasta que una música de telediario se escuchó: avance informativo. Isaac Rabín, Premio Nobel de la Paz israelí y uno de los principales impulsores del diálogo con Palestina, había sido asesinado, precisamente por un ultraortodoxo judío, al que no le hacía gracia eso de "la paz". El llanto de desolación del niño fue descomunal, no porque estuviera concienciado respecto a Oriente Medio, sino porque se daba paso a un programa informativo especial y, por lo tanto, no se iba a emitir La noche de los castillos, la peor noticia posible, el apocalipsis, el mineralismo.

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27 de Febrero de 2010.

El niño, ya algo mayor, pero todavía niño, al menos mentalmente, contempla el Castillo de Ross en el Parque Nacional de Killarney, que le maravilla y a la vez le hace recordar, por primera vez en mucho tiempo, el amargo incidente de 15 años antes. Entonces comprende que de aquello surgió, a la vez, su pasión por los castillos, su antisemitismo extremo y la profusión de esvásticas en su blog. Él rencor acumulado en su corazón permanecerá inmutable hasta el fin de los tiempos. A no ser que repongan el programa, claro. Y que desaparezca el estado de Israel, ya que me pongo. Mierda, se me ha olvidado la tercera persona.

¡Corred, que matan a la princesa!

viernes, 8 de enero de 2010

Puñalada trapera (II): Irlanda católica

Terminamos con esta traición a Irlanda por la espalda, no porque ya sólo queden cosas buenas que comentar, sino porque mañana vuelvo allí (si las nieves y los aeropuertos lo permiten, que la cosa tiene mala pinta), y está muy feo eso de ir a casa de alguien e insultarle. Muy feo y muy caro, según parece.

Resulta que Irlanda es uno de los países más hiperultramegamastercatólicos del mundo, quizá por detrás de Polonia (país del que sabe jugosas anécdotas el compañero Vázquez). Pero no voy a engañar al avispado lector. Podría realmente buscar esa Irlanda que me esperaba, podría forzar la historia, decir que me obligan a ir a misa, que rezamos antes de las clases, que religión me computa para la nota final... pero no sería cierto. Debo admitir que, al contrario que en la entrada anterior, no he visto nada excepcionalmente anormal que no haya visto en España, quizá porque no me gusta frecuentar esos ambientes: muchas calles con nombre de santos, muchas iglesias, crucecitas y blabla. Lo más remarcable quizá sea que en el propio campus de la universidad haya una iglesia (en la que, como es natural, se celebran bodas y esos actos de los que gustan los católicos), y aún así como anécdota es bastante pobre, ya que me he enterado de que hasta la Universidad de Burgos tiene servicios religiosos.

En este momento el lector estará desolado: se esperaba una cuantiosa descarga de adrenalina, unos insultos más o menos irónicos, ataques inteligentes... y se encuentra con un coñazo de tio que no ha visto - no ha sabido ver- la ultrareligiosidad de Irlanda y que encima no se atreve a cruzar la delicada frontera de lo politicamente incorrecto. ¡No nos aburras, pesao!

Lector medio a estas alturas de texto. ¡Y lo que queda por debajo!

No pasa nada, si en el trabajo de campo no hemos encontrado evidencias sólo hace falta saltar de nivel. Si nos centramos en lo político, o más concretamente, lo legislativo, sí que podemos encontrar material bastante descacharrante derivado de nuestro querido catolicismo. Me pregunto cuánta gente se habrá borrado al leer la palabra "político". Sigamos.

Para empezar, el divorcio es legal en Irlanda sólo desde 1996. En efecto, hasta a España llegó antes (para disfrute de Álvarez-Cascos), y eso que son una "democracia" desde hace bastantes más años. Para seguir, el aborto es ilegalérrimo, no quieren ni oír hablar de ello. Creo que hay algún caso muy muy muy muy pero que muy excepcional en el que el aborto está contemplado, pero me imagino que tendrá que ver con alineación de planetas o eclipses imposibles. Resulta curioso que cuando se votaba el ya comentado referéndum para aceptar o no el Tratado de Lisboa, Irlanda estaba especialmente preocupada porque temía que las normas comunitarias le obligaran de alguna manera a aceptar el aborto (que no sé si es común en toda la Unión Europea). En cualquier caso, el referéndum salió no, y para que accedieran a realizar la segunda consulta presionaron bastante para que les dejaran a) mantener un delegado suyo nosedonde (hasta aquí llega mi información) y b) mantener sus propias leyes sobre el aborto. Y la UE aceptó estas exigencias, ojo. Esto lo sé no porque me haya documentado, que ya conté que en este blog jamás nadie lo hace, sino porque me dieron un panfleto a favor del SÍ en el que lo explicaban. Me hizo gracia el tono del texto en cuestión: "¡Tranquilos! Votar SÍ al Tratado de Lisboa no significa votar SÍ al aborto!". Y ganó el SÍ, como todos saben, y el aborto siguió prohibido y las hijas de padres acaudalados tuvieron que irse a Londres, como en tiempos de Paco.

Ingeniosa viñeta que nos recuerda que la iglesia católica irlandesa también ha tenido ciertos "problemillas" relacionados con la pederastia.

Pero lo realmente divertido ha llegado este año, el mismo uno de enero de 2010. Resulta que ha entrado en vigor una nueva ley que convierte la blasfemia en delito. Hasta 25.000 euros por blasfemar, dice El País en ese enlace (de ahí lo de "caro" que comentaba en el primer párrafo). Tranquilos, no corran a mirar su calendario, seguimos en el S.XXI (lo cual, visto cómo está el mundo, no significa gran cosa). Se acabó el gritar "¡Me cago en Dios!" o "¡Jesús, cobarde, gallina, capitán de la sardina!". En realidad, si lo piensas bien, es una ley absurda, ya que absolutamente todos son blasfemos en uno u otro sentido: el católico para el musulmán por por no pensar que Mahoma es su profeta, el musulmán para el católico por no admirar al Papa como máximo exponente de Dios en la tierra, y yo para todos por no creer en historias fantásticas excepto en las de Roald Dahl. Y así sucesivamente. Afortunadamente, hay gente sensata en la isla, como los de Atheist Ireland, que han denunciado la estupidez de esta ley y se han atrevido a hacer lo que yo todavía no he hecho en este texto, es decir, transgredir y provocar, publicando 25 citas blasfemas de diferentes personas (entre ellas, Jesuscristo y Mahoma, cielos). Había pensado que sería genial cerrar el texto con unas palabras de la pesada de Björk que terminan con un contundente "fuck the Buddhists", pero he reflexionado y creo que, para no romper este tono de aburrida corrección política, será mejor concluír con Salman Rushdie, el resto que los lean los lectores por su cuenta.

“The idea of the sacred is quite simply one of the most conservative notions in any culture, because it seeks to turn other ideas – uncertainty, progress, change – into crimes.”

Nota. A partir de mañana, si todo va bien, volveré a estar en Cork, así que se dan por concluídas las "blasfemias contra Irlanda". Si algún irlandés pregunta, no he sido yo.

lunes, 4 de enero de 2010

Puñalada trapera (I): Irlanda irlandesa

Ya en España, habiendo superado la letal mezcla que conforman el turrón, las comidas copiosas, el cava y el Almax (de ahí mi nisesabeava ausencia), me propongo hacer un ejercicio de abstracción afectivo-sentimental, estando en la distancia, para analizar de una forma más crítica y objetiva ciertos aspectos del país en el que he estado 3 meses (y volveré a estar otros cuasi-seis), Irlanda. Lo que, traducido, y fiel a la tradición de este blog, significa que voy a aprovechar que no estoy allí para ponerles a caldo desde mi cálida habitación ibérica. Eso sí, en cuanto pise de nuevo el aeropuerto de Cork forzaré mi más ensayada sonrisa y no veré el momento de pedir otra Guinness. Me gustaría centrarme en un par de los aspectos que más me chirrían de la Isla Esmeralda, que es como muchos la llaman sin darse cuenta de que parece que se refieren una pantalla de Pokemon.

En primer lugar, Irlanda es un país eminentemente nacionalista. O sea, son irlandeses, pero irlandeses, irlandeses, irlandeses. Y están orgullosos de ello hasta límites insospechados. Tienes continuamente señales que te lo recuerdan: los pubs, la música, los mitos, los monumentos, los deportes, las materias en la universidad... incluso la campaña publicitaria del Dunnes Stores, una cadena de centros comerciales, reza: "The difference is... we're Irish", en clara contraposición a Tesco, otra firma británica. Y precisamente este ejemplo puede extrapolarse para comprender qué es lo que en realidad pasa, ni más ni menos: Irlanda es un lugar que ha sido durante siglos, literalmente, el patio trasero del Reino Unido, y su cultura milenaria (y no es una exageración esto de milenaria), ha sido pisoteada, humillada, ignorada, vilipendiada, eteceada, con tan sistemática eficacia que algunos que yo me sé se lo pensarían dos veces a la hora de utilizar la palabra "opresión".


Llevo un rato fascinado con el descubrimiento de esta imagen. Ansío volver para que alguien me la explique. Clic para ampliar.

Esto, lamentablemente, me crea un grave conflicto interno, ya que, por una parte, no puedo evitar sentir simpatía por ellos y su "nacionalismo como forma de resistencia", resistencia a un enemigo que por cierto aún sigue ahí en el Norte. Además, me parece estupendo que se haya conseguido resurgir o mantener una cultura (todas son valiosas, salvo las excepciones que en este blog se indiquen, y no en otro lugar): la música tradicional está en todas partes y gusta, los deportes autóctonos (futbol gaélico y hurling) son, con diferencia, los más seguidos, todos los jóvenes estudian el idioma Irlandés desde pequeños, aunque luego no se hable tanto (un poco como pasa con el Euskera). Y así. Por otra parte, como es sabido, todo nacionalismo me causa sarpullidos; cualquier patriotismo, por muy "defensivo" y "lógico" que sea, me provoca unas ganas irrefrenables de vomitar, ya que no dejan de parecerme algo cañí, cerrado e intolerante. En resumen, al final me satura un poco ver tanta Irishness por ahí, te acabas hartando de tanto mito celta, tanto Leprechaun de los cojones, tanto trébol y tanto arpa.


Un "¿Sabías que...?" en toda regla: Guinness tenía registrado el diseño del arpa, así que en las monedas tuvo que utilizarse al revés. Curioso. Nos lo dijeron en la fábrica de cerveza. Autobombo, claro.

Afortunadamente, todo este asunto me ha creado un par de anécdotas como mínimo curiosas, y que pueden llegar al extremo de hilarantes, según la sensibilidad y el sentido del humor del lector hacia los temas de los que hablamos.

Una noche, un chavalín de no más de 15 años, que estaba practicando skateboard en la calle mientras bebía vodka con sus colegas, se mostró realmente agradecido cuando supo que éramos españoles, ya que les "habíamos defenido al luchar contra el ejército inglés". Yo no sabía ni de qué cojones hablaba (una vez más, fiel al libro de estilo del blog, no he considerado necesario documentarme), pero debía de ser algo de hace tiempo, porque hablaba de flotas, armadas y rollos de esos que le molan al Pérez-Reverte (si algún lector lo sabe que lo apunte). En cualquier caso, yo pensé que me importaba una mierda, porque ni yo estaba en esa batalla, ni él entre los rescatados, así que no había deuda alguna.

Otra noche, yo le solté a un chico precisamente todo este rollo anterior del exceso de nacionalismo, incluído lo de que en parte me parecía lógico porque han estado mucho tiempo a la sombra del Reino Unido y blablabla. Él me contestó que no sólo eso, sino que todavía seguían a la sombra del Reino Unido, y para que yo lo comprendiera mejor, me aseguró: "un poco como Cantalunya con España".

Finalmente, otra tarde en un pub, un hombre considerablemente borracho empezó explicándonos las provincias de Irlanda y acabó preguntándonos por Franco y cantando el himno nacional español (el de ahora). Ya pensábamos lo peor, cuando nos soltó de repente que él era anarquista, socialista y comunista (curioso refrito), y empezó a proferir insultos hacia nuestro antiguo caudillo. Pero lo mejor estaba por llegar, cuando, su colega, igual de borracho, me preguntó que de dónde era. Yo le dije que de Burgos, "un sitio entre Madrid y el País Vasco". El tío se emocionó con lo último y le tuve que confesar que había pasado casi toda mi vida en el País Vasco. Acto seguido, soltó la pinta de cerveza, irguió la espalda, me extendió la mano (yo le correspondí con la mía), aclaró la voz y dijo: "Encantado. Queréis la libertad, como nosotros".

Como el lector habrá deducido, verme identificado con semejante maraña de sentimientos nacionalistas de todos los colores me causó graves problemas psicológicos y de identidad, por lo que, para demostrar que no nos casamos con ninguno y, por supuesto, también a modo de terapia, añadiré una última apreciación sobre ellos: QUE LES DEN POR CULO A TODOS.

Nota: mañana (o algo más tarde) llegará la parte 2, dedicada a un asunto tan interesante como la religión. Esto promete, amigos.

martes, 24 de noviembre de 2009

El cacharro inútil providencial

El día que llegamos a Cork, mientras inspeccionábamos todos los rincones del apartamento por primera vez, tuvimos que calmar nuestra ansiosa exploración en la cocina para contemplar el siguiente artefacto.

Qué porte, qué diseño. La quintaesencia del modernismo.

Perplejos nos quedamos, como en la película Los dioses deben de estar locos, cuando un miembro de los bosquimanos o !Kung san, una tribu cazadora-recolectora de África, se encuentra una botella de Coca Cola (atentos a mi descubrimiento: cómo enlazar un video de Youtube desde un punto en concreto). Como es evidente, no tienen ni repajolera idea de qué puede ser semejante objeto, y deducen lo más lógico: lo han enviado los dioses. A partir de ahí, la comedia. Las risas. El JA-JA-JA.

Realmente no acabo de saber cómo llamarlo: calienta agua, hervidero de agua, jarra modernuqui aerodinámica, elemento decorativo W... o kettle, según me chiva mi compañero de blog. Como habrán deducido los lectores, siempre a la última en lo que a electrodomésticos se refiere, sirve para calentar cierta cantidad de agua hasta el punto de ebullición (este modelo: 1,7 litros). Resultaba como mínimo irónico que en aquel momento no tuviéramos ni sábanas, ni el frigorífico en marcha, ni enchufe libre para el microondas, ni agua caliente en la ducha, ni radiadores que funcionasen, ni comida, ni la esperanza de sobrevivir hasta el día siguiente... y sin embargo hubiera un puto cacharro que hiciera hervir el agua.

Sin embargo, más de dos meses después, aquel odioso cacharro, tan marginado en la encimera, se ha tornado providencial. Su existencia ha merecido la pena. Debido a las famosas inundaciones, teníamos poco agua, y mucho menos caliente, así que calentándola con el invento este y transportándola en botellas de 7Up al baño pudimos ducharnos de una manera más o menos digna. En realidad, lo importante no fue la calidad de la ducha, sino que ya nos sentimos preparados para sobrevivir incluso en las condiciones más extremas, hasta con los bosquimanos. Siempre que tengamos una kettle de estas, claro, ahora convertida en reina de la cocina.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Génesis, 7:10

En Irlanda empieza a ocurrir lo que en todo el hemisferio norte, si es que la tierra aún no se ha vuelto loca definitivamente: hay menos horas de luz, el día es más gris (más aún) y, sobre todo, llueve bastante más (muchísimo más aún). No he acudido a la ciencia, ni comprobado ningún dato oficial, pero estoy seguro de que la cantidad de agua que ha caído en Cork desde el pasado miércoles podría solucionar varias veces consecutivas todos los problemas hidrológicos del sur de España, incluído el de oír periódicamente estupideces sobre trasvases, insolidaridad y campos de golf. Además, el agradable viento huracanado hacía de los paraguas objetos más inservibles que un chicle para salir de la cárcel (excepto si eres McGyver), la calle estaba tan llena de cadáveres paragüiles que la Rihanna esa habría llorado (¡venganza!, nosotros ya sufrimos su canción). Ya no tengo dedos en las manos para contar las veces que he llegado soaked a clase o a casa (tengo que demostrar de alguna manera que mi inglés va improving, tronkos).

Dijo George Harrison que una vez, después de mil días típicos ingleses, grises y agrios, estaba paseando por su jardín el jardín de su colega Eric Clapton y comenzó a sentir los cálidos rayos del astro rey (qué guapo queda llamar al sol así). Entonces compuso la maravillosísima Here comes the sun: tierna, alegre, pegadiza, sencilla, directa y mil adjetivos más, y perteneciente a esa categoría de canciones que te transmiten al instante alegría y ganas de vivir. Y eso no es fácil, aunque lo parezca. El viernes amanecimos en Cork cantando esa canción. Llegó el sol. The sun came. Lamentablemente, no pudimos entonar el "it's all right" del final.

Cuando íbamos a la universidad por el camino junto al río Lee (muy aficionado a la literatura él) no supimos atar cabos: las aguas estaban demasiado agitadas y demasiada gente venía en dirección contraria a la nuestra. Como había jubilados quizá pensamos en una comida popular gratuíta o en unas obras con una buena puesta en escena, del gusto de la tercera edad, pero estábamos equivocados. Cerca del puente convertido en canción de Simon & Garfunkel había un muro derribado por un constante torrente de agua, así que no pudimos cruzar. Volvimos para tomar otra ruta más cercana al centro de la ciudad, pero, oh, sorpresa, cuando vimos que la calle que teníamos que utilizar estaba inundada. Entonces nos fuimos enterando de todas las noticias.

Cuando nosotros lo vimos, aún caían cantidades ingentes de agua por el ex-muro. Se barajan los nombres de Pepe Gotera y Otilio para arreglarlo. Lo del fondo es un hospital que también tuvo que ser desalojado.

Nos encontramos con el profesor que impartía la asignatura a la que íbamos y como no podíamos pasar (a no ser que tuviéramos una zodiac en el bolsillo), acordamos suspender la clase. No hacía falta tal acuerdo: las clases ya habían sido oficialmente suspendidas por la universidad. En principio eran sólo para ese día, pero ahora, tras conocer que ha sido la peor inundación de Cork en 30 años, también nos han dejado la siguiente semana sin clase, hasta el 30 de Noviembre. Todavía no he visto fotos de la universidad, y ni me he acercado, pero sabiendo que el río no es que pase cerca, sino que está en el mismo campus, no quiero ni imaginarme como habrá quedado nuestra querida UCC.

Esta es la entrada al Mardyke Arena, el gimnasio de la universidad. No entiendo qué necesidad había de que quedara así, si ya tenía piscina.

El centro de la ciudad se recuperó bastante rápido, cuando yo salí cámara en mano ya estaba más o menos en una situación normal (salvo la típica imagen de telediario, con comerciantes limpiando la tienda o sacando productos completamente empapados), pero las calles principales de Cork a las 8 de la mañana habían estado también bajo las aguas, con bomberos, policía e incluso fuerzas armadas a todo trapo (ah, nada mejor que una catástrofe natural para justificar la existencia de los ejércitos).

Ya en casa, estuve con la cara desencajada pulsando el F5 en la web del Cork City Council, donde colgaban actualizaciones periódicas. Hasta entonces todo esto nos había afectado de una manera indirecta: nuestra residencia seguía intacta, sólo perdíamos una semana de clase (estamos MUY apenados), teníamos calefacción... pero entonces llegaron las malas noticias. Al parecer, la megainundación esta había causado bastantes daños en la planta depuradora de Cork. También tiene cojones, parece un chiste. Se cortó casi todo el agua por miedo a que estuviera contaminada. Sólo quedaba la de reserva de cada casa. En principio era para cuatro días, y ya nos echamos las manos a la cabeza. Ahora los plumillas de la prensa dicen que vamos a estar nada más y nada menos que una semana sin agua. Lo único que se puede decir en ese caso es: WTF? Ahora parece que hay algo de agua (sólo fría), porque han conectado unas reservas especiales, y también han puesto puntos de abastecimiento de emergencia en diversos lugares de la ciudad. Ni que decir tiene que las compañías de agua embotellada están empezando a utilizar el oro como elemento decorativo de sus sedes, sus botellas volaron de los supermercados (como buen conspiranoico, no descarto que ellos provocaran la inundación) y algunos sólo podemos beber maldito 7Up. Y cerveza, claro.

Esto es Grand Parade, una de las calles principales de Cork. En un principio se pensó en importar gondólas desde Venecia. No cuajó en la tradicional sociedad irlandesa.

Pero si todo esto supone, sin duda, una incómoda situación, lo peor de todo el día, lo puto peor, es que algún listo, tonto, desgraciado, borracho o algo peor se llevó mi amada cazadora azul mientras celebrábamos el estado de emergencia en un bar. Pero que sepas una cosa, querido desconocido: si te veo por la calle con mi cazadora puesta te puede ocurrir algo terrible. Palabras clave: semi-vasco, cóctel molotov, kale borroka.

Las fotos las he sacado del álbum que tiene un tal David Hegarty sobre estas inundaciones. Aparte de servir para hacerte una idea de la magnitud de la riada, las imágenes son una maldita pasada, merece la pena darse una vuelta por su Flickr.

lunes, 19 de octubre de 2009

Mentalidad participativa

Siguiendo un poco con la tónica más costumbrista y puramente descriptiva del blog, voy a escribir un texto que sólo podría clasificarse como TOPICAZO ULTRA-MANIDO de aquellos que narran las peripecias Eramus y los viajes en general. Pero no por ello deja de resultar curioso para un paleto como yo, coño. Pongo lo de "coño" para darle más fuerza a la frase.

Así pues, vamos a ver diferencias culturales entre Irlanda y España en cuanto a las clases. Me refiero a la educación, las aulas, no me saquéis a Marx ahora.

Allá por los primeros días de universidad, acudimos a una reunión de una de las famosas asociaciones, en concreto la de teatro. Explicarían los proyectos para el curso, las obras que se iban a representar, las actividades que se podían desarrollar (además de interpretación hay talleres de sonido, creación de decorados, iluminación...). Primera sorpresa: la reunión se celebraba en un aula enorme, que, encima, se llenó hasta los topes.

Segunda sorpresa: tras una breve representación (que me aspen si entendí algo de lo que decían, era el inglés más infernal que jamás haya circulado por mi sistema auditivo), anunciaron que iban a organizar una pequeña improvisación y que, oh, bondadoso público, iban a necesitar ocho voluntarios. Mis defensas se activaron, así que me hice más líquido (es una habilidad que aprendí a dominar en la escuela de Charles Xavier) y empecé a escurrirme en el asiento por si acaso. Como cuando pregunta el profesor y no le miras a los ojos no sea que te toque la bonoloto.

Pues bien, no había nada que temer. No sólo no me tocó salir de voluntario, sino que aunque me hubiera levantado, hubiera agitado los brazos espasmódicamente y me hubiera puesto a gritar "God save the Queen!!" TAMPOCO HABRÍA PODIDO PARTICIPAR. Mis ojos no daban crédito (¿para qué quieres el dinero? ¿quién te avala? Sí, esto anterior es un chiste), un montón de personas querían subir al estrado, de hecho, bastantes más que los ocho requeridos.

Este es el Student's Centre, un edificio muy chulo del que ya hablaré más. ¿Por qué pongo aquí esta foto? Porque se ve a los jóvenes desenfadados activos y... ¿participativos? ¿Ha colado?

Por un momento me puse a pensar cómo se habrían desarrollado los acontecimientos si se hubiese celebrado esa reunión en España (si es que semejante iniciativa llegase a tener salida, claro), cuánta gente habría acudido, cuántos voluntarios se habrían presentado, cuántos tirones de jersey habrían hecho falta para sacar a la gente de sus asientos, etc. Esta es una labor que, altruistamente, cedo a los lectores, a ver si comenta de una puta vez alguien más aparte de los habituales.

Creo que es algo conocido que en los países de tradición anglosajona (no sé si se escribe junto, separado, con guión o qué coño) la educación, en general, tiende a ser bastante más participativa, no hay miedo de preguntar al profesor (aunque sea la mínima parida), se establece más debate, interacción... frente al "recito mis apuntes y tú los copias como un cosaco" al que estamos acostumbrados en España. Aquí claro que se cogen apuntes, pero una millonésima parte de lo que en España. En cualquier caso, el tema daría para otros cuantos textos de los que, desde luego, no os váis a librar.

Una de esas "Notas marginales": releyendo el texto me veo tan moderado, soso, aburrido y duermeovejas que me entran ganas de borrarlo todo y ponerme a despotricar contra el primer grupo social que odie que se cruce conmigo. Sin embargo, Cerveza Amarga también tiene su lado amable y se limita a lamentar por todo lo alto su ausencia en la manifestación contra el aborto en defensa de la vida del pasado sábado en la capital del Reino. Habríamos deseado de todo corazón acompañar al pueblo en su lucha contra la implantación del holocausto uterino obligatorio a los 16 años.

jueves, 8 de octubre de 2009

Me parece que no se ha entendido lo que es DEMOKRAZIA DIREKTA (TM). Ejemplos en el interior.

El resultado de la encuesta que propuse ha sido el siguiente: de 10 personas que han votado, 3 estaban de acuerdo en que Cerveza Amarga es el mejor blog de la historia. Sin embargo, 7 se han atrevido a sugerir que no, que eso no es así. El pueblo soberano ha decidido. Siiin embaaaargo, el pueblo soberano todavía no está maduro. Vosotros, malditas almas descarriadas, no habéis comprendido todo lo que os estábais jugando. Así que, POR VOSOTROS, porque sabemos que es lo mejor, no podemos aceptar el resultado de la encuesta. Así pues, Cerveza Amarga sigue abierto.

Hace unos años, quizá lo recuerden los lectores más maduritos, hubo una época de éxtasis y contínuo coñazo con la Constitución Europea, que definía esa cosa abstracta que llaman Europa pero que todavía nadie sabe con seguridad qué es. Para ello, muchos países (no digo todos porque no estoy seguro) convocaron referéndums de ratificación. Así pues, la España borrega votó sí (me apuesto que ni un 1% sabía de qué iba el rollo, y nunca mejor dicho), pero Holanda votó NO, Francia votó NO (ah, siempre Francia) y esa cosa abstracta que llaman Europa y todavía nadie sabe con seguridad qué es se vino abajo. Pero claro, la cosa no podía quedarse así. Entonces se sacaron de la manga el Tratado de Lisboa, que viene a ser lo mismo pero con algunos retoques (que realmente desconozco y me importan un auténtico rábano). Claro que esta vez, ya bien aprendiditos, no cometieron el terrible e ingenuo error de preguntar al pueblo (¿qué loco sugirió aquello?), sino que los parlamentos y senados y asamableas y, en resumen, los poderes legislativos, fueron aprobándolo como niños obedientes. Niños europeos obedientes.

Creo que por ahí todavía tengo un ejemplar virgen (sin abrir) de este rollo.

Irlanda, sin embargo, ya en los tiempos de la Constitución Europea, tenía el problema de que varios puntos de ésta entraban en colisión con otros de la suya propia. Así que pasó el tiempo y tras los NOes de Holanda y Francia nunca llegaron a votar para aquella consti. Una vez comenzado el coñazo del Tratado de Lisboa, Irlanda, a diferencia de los demás y por esos problemillas con su consti, cometió el terrible e ingenuo error de preguntar al pueblo. Convocaron un referéndum para modificar su constitución y ratificar el Tratado. Pero, oh, Irlanda rebelde, Irlanda subversiva, votó NO.

Evidentemente, ya sé que lo imagináis, eso no podía quedar así. Otra vez esa cosa abstracta que llaman Europa pero que todavía nadie sabe con seguridad qué es se venía abajo. Pero entonces llegó la DEMOKRAZIA DIREKTA a salvar el asunto. No pasa nada. El pueblo soberano todavía no está maduro, no ha compredido todo lo que se estaba jugando. ¿La solución? Montamos otro referéndum a ver si, esta vez sí, el pueblo acierta. DEMOKRATIKAMENTE, claro. Esta consulta se celebró el pasado 2 de Octubre, y, oh (uh), Irlanda borrega, Irlanda alienada, votó SÍ.

Brian Cowen, primer ministro de Irlanda: "Estos rojos, que llegaron a pensar que se iban a salir con la suya...gnarf, gnarf"

En resumen, la DEMOKRAZIA DIREKTA (TM), consiste, básicamente, en que el pueblo elija. Eso sí, con alguna ayudita (y tantas veces como lo necesite) para que lo haga bien.

Siguiendo estos principios, por tanto, Cerveza Amarga convoca una encuesta 2.0, para saber si es el mejor blog del mundo. Como véis, se puede volver a votar. Ya no hay amenazas: nos importa una puta mierda lo que votéis, porque si sale que NO crearemos una nueva encuesta hasta que salga que sí. Es fácil, ¡gracias a la DEMOKRAZIA DIREKTA (TM)!

¡BIBA!

Nota marginal de esas: Cerveza Amarga también quiere felicitar a todos los madrileños y españoles en general por no tener que soportar los Juegos Olímpicos en 2016. Asimismo, damos el más sincero pésame a todos aquellos aprovechados, jetas y vividores que iban a dar (aún más) pelotazos con el sueño urbanístico. Perdón, olímpico. De la que nos hemos librado.

domingo, 4 de octubre de 2009

Cerveza Amarga cree en la DEMOKRAZIA DIREKTA (TM)

He creado una encuesta. Se puede ver en la columna de la derecha. La pregunta, como podéis comprobar, es sencilla: ¿Es Cerveza Amarga el mejor blog de la historia? Hay dos posibles respuestas, SÍ o NO. El pueblo soberano ha de elegir. Vosotros, oh, queridos lectores que todavía no nos habéis obsequiado con un pata negra.

Sí, he buscado "votar" en imágenes de Guguel

Aquí, a cara descubierta (aunque suene irónico decirlo con la portada de un vinilo delante), voy a realizar un firme compromiso. Como soy el coautor con más ego, creo realmente que SÍ, Cerveza Amarga es el mejor blog de la historia, y confío en que nuestros inteligentes visitantes sabrán apreciar lo mismo y votarán la opción correcta. Por el bien de todos. En ese caso, este blog seguirá activo ad eternum. Si embargo, si hubiera un sólo voto de la opción NO (un único, miserable y triste voto), Cerveza Amarga cerraría sus puertas a cal y canto y con varias capas de tablas y clavos, como en la pelis. Los que me conocen saben que soy un ¿hombre? de palabra. Juro que cerramos el chiringuito.

En la próxima entrada analizaré el resultado y tomaré las decisiones que sean convenientes.

NUESTRO FUTURO ESTÁ VUESTRAS MANOS.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Societies Day o el proselitismo universitario

Hoy ha sido el día de las sociedades o asociaciones de la universidad. Sí, existen los clubs de ajedrez, ciencias y astronomía que salen en las pelis americanas. Y mil millones más: sociedades de química, de periodismo, de videojuegos y tecnología, de moda (OMFG), farmacia, teatro, fotografía, Amnistía Internacional, juegos de rol, DJ's, San Vicente de Paúl (OMFG 2.0), el Sinn Féin y un largo etcétera. Total, que hoy se han reunido en una sala muy grande, han montado sus puestos (aunque decir stands queda más elegante) y se han dedicado a la caza del personal. Como los gitanos en el mercadillo o el Opus en el PP. Bueno, no, estos últimos ya traen la inscripción debajo del brazo.

El proceso es el siguiente: te paseas por los puestos (perdón, stands), departes brevemente con los representantes de las asociaciones sobre su filosofía, sus planes de futuro y, si te convencen, firmas para que te envíen información sobre charlas, proyecciones, etc. Finalmente, Y ES UN PASO ESENCIAL, tienes que coger un buen puñado de las chucherías que tienen en las mesas, largarte y olvidarte de todo lo que te han contado. Por conseguir una cocacola de gominola de esas gigantes hasta he atendido un rato a la chica de Students for life, que es como a los antiabortistas les gusta autodenominarse, supongo que para mitigar un poco la vergüenza que tiene que dar militar ahí (igual que la derecha española, que ya no es tal cosa, sino liberal o libeggal).

Pues resulta que me he apuntado a unas cuantas. No tengo personalidad ni fuerza de voluntad y mi capacidad de atención disminuye cuando me hablan en inglés a doscientos por hora, así que no he sido el hueso duro de roer al que están acostumbrados. Yes, yes, okei, okei. He firmado en la de Filosofía (aunque, por alguna razón que se me escapa, sus debates son sobre la legalización del cannabis y no sobre el existencialismo francés), la de Capriccio Music Society (nombre hortera y pretencioso, por cierto) y probablemente lo haga en la de la radio del campus y la de música en directo. Pero las dos más remarcables son, sin duda, las siguientes.

"Reality is great", rezaba (irónico verbo, viendo lo que llega) la camiseta de esa chica tan mona. Me he acercado porque me ha gustado (la camiseta, claro). Se trataba de la Sociedad de Ateos de la universidad (¿se pilla ahora lo del verbo irónico?), y me ha explicado (la chica, esta vez) que el 30 de Septiembre van a reunirse para ver La vida de Brian y que podemos llevar nuestras piedras para la lapidación, pero no me ha aclarado si puedo llevar barba postiza o si vamos a preguntarnos qué han hecho los romanos por nosotros. Además, se celebrará el Día Internacional de la Blasfemia, que consiste en reunirse, defender la libertad de expresión (sic) y gritar a los cuatro vientos cualquier cosa que ofenda a cualquier religión. Menuda chorrada, cagüen dios. Pero me he apuntado.

Lo realmente interesante serán las "complementary beverages", supongo.

Los dos siguientes protagonistas estaban rodeados de un mar de gente, pero nadie se dirigía a ellos. Hasta que he llegado yo. "Vamos a tocar los cojones a estos pobrecitos de las Juventudes Socialistas", he pensado. Les he dicho que el Partido Socialista de España se autoafirmaba de izquierdas pero que todo era pura fachada y que si ellos eran así de acomplejados que no contaran con mi firma de ninguna manera. Por suerte, me han dado un par de panfletos repletos de palabras y expresiones que a muchos les parecerán caducas, pero que yo, sin embargo, adoro (prefiero considerarlas vintage), como capitalism, workers' rights, super-rich elite, system, profit, privatisation, market system, nationalise, fight, etc. Además, me han explicado que el PSOE sería como el Labour Party de Irlanda, según ellos un auténtico FAKE, la cocacola light de la izquierda. Evidentemente, con tanto marxismo me he venido arriba (como no lo había hecho desde 1979, trágica fecha) y mi sangre se ha vuelto más roja. He entonado la internacional puño en alto, he cogido un boli y les he echado una firma (solidaridad entre camaradas, supongo). Así ha sido como me he insicrito en las Juventudes Socialistas de la University College Cork, y así será como se lo contaré a mis nietos.

Capitalism has failed. Lo pone, es guay.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Irlanda: primeras impresiones

Llevo casi un día completo en Irlanda y con mi gran ojo crítico he captado lo más relevante. Noticia buena: no he visto ni un solo tomo de Stieg Larsson adornando con negro las axilas de los viandantes. Noticia mala: he visto MILES de ejemplares sobaqueros de The lost key, el nuevo revientapistas de Dan Brown.

Esto será duro.

Esta chica no es irlandesa.