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lunes, 19 de octubre de 2009

Mentalidad participativa

Siguiendo un poco con la tónica más costumbrista y puramente descriptiva del blog, voy a escribir un texto que sólo podría clasificarse como TOPICAZO ULTRA-MANIDO de aquellos que narran las peripecias Eramus y los viajes en general. Pero no por ello deja de resultar curioso para un paleto como yo, coño. Pongo lo de "coño" para darle más fuerza a la frase.

Así pues, vamos a ver diferencias culturales entre Irlanda y España en cuanto a las clases. Me refiero a la educación, las aulas, no me saquéis a Marx ahora.

Allá por los primeros días de universidad, acudimos a una reunión de una de las famosas asociaciones, en concreto la de teatro. Explicarían los proyectos para el curso, las obras que se iban a representar, las actividades que se podían desarrollar (además de interpretación hay talleres de sonido, creación de decorados, iluminación...). Primera sorpresa: la reunión se celebraba en un aula enorme, que, encima, se llenó hasta los topes.

Segunda sorpresa: tras una breve representación (que me aspen si entendí algo de lo que decían, era el inglés más infernal que jamás haya circulado por mi sistema auditivo), anunciaron que iban a organizar una pequeña improvisación y que, oh, bondadoso público, iban a necesitar ocho voluntarios. Mis defensas se activaron, así que me hice más líquido (es una habilidad que aprendí a dominar en la escuela de Charles Xavier) y empecé a escurrirme en el asiento por si acaso. Como cuando pregunta el profesor y no le miras a los ojos no sea que te toque la bonoloto.

Pues bien, no había nada que temer. No sólo no me tocó salir de voluntario, sino que aunque me hubiera levantado, hubiera agitado los brazos espasmódicamente y me hubiera puesto a gritar "God save the Queen!!" TAMPOCO HABRÍA PODIDO PARTICIPAR. Mis ojos no daban crédito (¿para qué quieres el dinero? ¿quién te avala? Sí, esto anterior es un chiste), un montón de personas querían subir al estrado, de hecho, bastantes más que los ocho requeridos.

Este es el Student's Centre, un edificio muy chulo del que ya hablaré más. ¿Por qué pongo aquí esta foto? Porque se ve a los jóvenes desenfadados activos y... ¿participativos? ¿Ha colado?

Por un momento me puse a pensar cómo se habrían desarrollado los acontecimientos si se hubiese celebrado esa reunión en España (si es que semejante iniciativa llegase a tener salida, claro), cuánta gente habría acudido, cuántos voluntarios se habrían presentado, cuántos tirones de jersey habrían hecho falta para sacar a la gente de sus asientos, etc. Esta es una labor que, altruistamente, cedo a los lectores, a ver si comenta de una puta vez alguien más aparte de los habituales.

Creo que es algo conocido que en los países de tradición anglosajona (no sé si se escribe junto, separado, con guión o qué coño) la educación, en general, tiende a ser bastante más participativa, no hay miedo de preguntar al profesor (aunque sea la mínima parida), se establece más debate, interacción... frente al "recito mis apuntes y tú los copias como un cosaco" al que estamos acostumbrados en España. Aquí claro que se cogen apuntes, pero una millonésima parte de lo que en España. En cualquier caso, el tema daría para otros cuantos textos de los que, desde luego, no os váis a librar.

Una de esas "Notas marginales": releyendo el texto me veo tan moderado, soso, aburrido y duermeovejas que me entran ganas de borrarlo todo y ponerme a despotricar contra el primer grupo social que odie que se cruce conmigo. Sin embargo, Cerveza Amarga también tiene su lado amable y se limita a lamentar por todo lo alto su ausencia en la manifestación contra el aborto en defensa de la vida del pasado sábado en la capital del Reino. Habríamos deseado de todo corazón acompañar al pueblo en su lucha contra la implantación del holocausto uterino obligatorio a los 16 años.